Hace 45 años la Guardia Nacional, en el centro de la Vieja Managua, perpetró una masacre, cuya dimensión, hasta el día de hoy permanece ignorada o simplemente interpretada bajo la luz de los intereses oligárquicos. A continuación presento la Introducción del libro del Historiador nicaraguense, Dr. Gustavo Gutierrez-publicado en diciembre del 2011.
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Introduccion
La masacre de Managua del domingo 22 de enero de 1967 comúnmente es presentada como una de las acciones más brutales perpetradas contra el pueblo por el régimen somocista. Aunque verídica, esa valoración adolece del problema de ser verdad solo parcialmente. Pero debe señalarse que en lo parcial de esa valoración subyace un problema general, el problema de cómo interpretar los hechos históricos.
Hasta hoy la predominante ha sido la interpretación fragmentaria o criollista de la historia. Lo fragmentario de esa interpretación consiste en que percibe los hechos históricos no en función de la mayoría del pueblo nicaragϋense sino en función de los intereses de los grupos oligárquicos lo que le lleva a ver los hechos sólo parcialmente. Eso está reflejado en la interpretación parcial que hace de la masacre del 22 de enero.
La visión integral o sandinista modifica y amplía la concepción criollista de la historia pues percibe los hechos en función del pueblo nicaragϋense. De esa manera la Concepción Sandinista posibilita crear un conocimiento integral y correcto de los hechos históricos. Tal queda demostrado con la masacre del 22 de enero.
La versión sandinista de la historia reconstruye ese hecho histórico en su integralidad señalando tanto a los que cometieron la masacre como a los que convocaron al pueblo para que sirviera de carne de cañón. La interpretación sandinista también incorpora como parte integrante de la masacre el comportamiento de hechores y provocadores frente a los cuerpos de las víctimas. Las evidencias muestran que ambos, provocadores y hechores actuando coludidos observaron un total desprecio hacia los caídos.
De igual manera, la Concepción Sandinista señala la necesidad metodológica de situar la masacre dentro del contexto político en que ocurrió, contexto que no es otro sino el de la lucha por el poder entre de las paralelas históricas de liberales y conservadores. Tal era el proceso electoral que culminó con las votaciones del 5 de febrero de 1967 en el que figuraban por un lado los Somozas encabezando las fuerzas políticas y militares reunidas en el Partido Liberal Nacionalista y la Guardia Nacional, respectivamente. Por el otro estaba la oligarquía conservadora actuando bajo el nombre de la Unión Nacional Opositora al frente de la cual estaban Fernando Agϋero y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Por lo que una correcta caracterización de la masacre del 22 de enero indica que ella aconteció dentro de las rivalidades por el poder entre liberales y conservadores siendo directamente responsables el General Anastasio Somoza Debayle quien fue el perpetrador, y Fernando Agϋero Rocha y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal quienes fueron los provocadores. Y ambos coludidos despreciaron a las víctimas a tal punto que hasta hoy permanecen ignorados sus nombres, el número de ellas, e incluso el lugar donde fueron depositados sus cadáveres.
El presente trabajo reconstruye la historia de esa masacre basándose en la interpretación sandinista o integral de la historia, reconstrucción que la presentamos como alternativa a la versión criollista.